Sangrado de encías

Publicado a fecha September 8, 2014

Pese  a que muchas personas se acostumbran a vivir con esta situación, el sangrado de encías llega a ser muy frecuente y desagradable.

Aparece al cepillarse los dientes, espontáneamente, al comer, o durante la noche manchando la almohada.

Se debe a una inflamación y ulceración de la encía por acumulación de placa dental bacteriana alrededor de la misma, y queda una herida abierta que sangra al rozar con algo duro. Existe la idea equivocada de que el sangrado de encías es normal. Esta afirmación es totalmente errónea. La encía debe estar bien pegada a los dientes y aislar el hueso inferior del exterior. Si sangra, significa que existe comunicación del exterior al interior, lo que contamina y destruye con el tiempo el hueso de soporte dental, lo cual  provocará la pérdida de los dientes.

La encía no debe sangrar, como no debe sangrar un ojo, un dedo, ni ninguna parte del organismo

En muchas personas, el sangrado de las encías desaparece espontáneamente con los años, puesto que la encía se retrae y se destruye. Es un signo claro de que padece “gingivitis” y, por lo tanto, debe tratarse antes de que evolucione a periodontitis, con la consiguiente pérdida de hueso y la posible caída de los dientes.

 

SOLUCIONES

El tratamiento puede tener tres etapas, dependiendo del estado de las encías:

-Desinflamatoria:  se eliminan los depósitos de bacterias y cálculos adheridos a la pared de las raíces dentarias, mediante una técnica llamada “curetaje” o “raspado radicular”. No es nada molesta y, de manera indirecta, consigue que la encía inflamada se pegue de nuevo al diente. A veces, son necesarias varias sesiones en un período de dos a seis semanas, y se acompañan de instrucciones de higiene oral que el paciente debe incorporar a su rutina. La higiene oral correcta se consigue con la utilización de un cepillo de dientes de buena calidad (manual o eléctrico), cepillos interproximales o hilo de seda, colutorios antisépticos y dentríficos con flúor protector.

-Microcirugía: en los casos más avanzados, con más pérdida ósea, es necesario manipular la encía, acceder debajo de la misma y así descontaminar las raíces dentales donde se ha depositado, en forma de cálculos endurecidos, la flora bacteriana bucal.

-Seguimiento: es preventivo para evitar la reinfección. Consiste en limpiezas profesionales periódicas, cada 4 o 6 meses, para eliminar la placa dental bacteriana acumulada entre los dientes y las encías, acompañada de una higiene diaria correcta en el domicilio.  Las personas que son constantes en este programa de seguimiento conseguirán, posiblemente, conservar sus dientes toda la vida, aunque tengan Periodontitis o Piorrea.